El Refugio del Morrosco

El Refugio del Morrosco

viernes, 23 de enero de 2015

Decepción

Todo empezó a pocas semanas de terminar 2014. Todo lo que hacía que la rutina del día a día se pudiera sobrellevar  se tambaleaba por motivos ajenos a mí sin que pudiera hacer nada más que observar, y rezar para que Dios tuviera una solución de emergencia preparada en sus planes, eso que los humanos llamamos "azar" o "casualidad" desde la inmensa ceguera de nuestra vanidad.

Las navidades llegaron mientras la congoja me iba invadiendo, temiendo que la situación pudiera más que el espíritu de unas fechas que, al menos para mí, son las más importantes del año. No fue así, mi familia resultó ser más fuerte que las circunstancias y pasamos una Navidad fantástica, que quizá por el miedo a lo que pudiera empañarla y la sensación de espera angustiosa previa, se me pasó demasiado rápido.

Llegó la segunda marca, el final de un año y el principio de éste en el que estamos, y otra fecha primordial para mí, seguramente porque así lo era para alguien muy, muy querido para mí y que ya no puede disfrutarla a nuestro lado. Y en ese mágico momento, a las 00:00 del 1 de Enero de 2015, las señales fueron claras... Clarísimas, incluso demasiado para mi gusto... Pero escogimos ignorarlas y seguir adelante celebrando el nuevo año que debía habernos traído una solución para nuestros problemas, una luz de esperanza, un resquicio, un respiro...

Los Reyes hicieron más magia que nunca para que los momentos de incertidumbre y zozobra que atravesaba mi familia no fueran apenas percibidos, al menos durante ese día mágico. Gracias a ese esfuerzo titánico y a la ilusión que mantenemos viva a duras penas desde nuestra infancia, pasamos de largo otro punto de ruta.

Y llegó el momento en que una oportunidad que no esperaba, una sorpresa agradable entre tantas tan poco interesantes, entre varios disgustos, me dio la posibilidad de conjurar mi Expecto Patronus particular, y desterrar fuera de mi burbuja toda traza de desesperanza y todo rastro de los problemas que se agolpaban en el límite de esa zona de seguridad. Ése fue precisamente mi error. Usé toda mi energía en esa barrera mágica, la cargué con todas mis ilusiones y puse el resto para tratar de mantenerla activa... Y no fue suficiente...

Es ahora que el Expecto Patronus ha sido destruido, se ha esfumado sin más en un momento, cuando de repente han caído sobre mí fantasmas que creí haber dejado tras de mí, miedos que asumí superados y angustia procedente de sueños incumplidos y proyectos inconclusos... Y no hay barreras que los detenga. No hay conjuro de protección que los frene.

Me he mantenido fuerte, he tratado de parecer frío, incluso quizá despreocupado, ante la situación. Llevo tratando de mantener esa farsa demasiado tiempo, y sin el halo de protección que me proporcionaba la ilusión del cambio, no sé si sabré ser el punto de anclaje que quería ser, y que mi familia necesita cada vez más. ¿Cómo ser el punto de anclaje de nadie si no encuentro el mío propio? Sigo adelante con mi día a día, no viviendo cada segundo sino sobreviviendo a cada hora como buenamente puedo. Mi alma no encuentra cobijo seguro para reordenar mis sentimientos y no puede reparar el daño hecho sin ese refugio. Quiero creer que lo encontraré, seguro, solamente espero encontrarlo antes de caer aún más bajo en el foso de los reproches y las inseguridades.

Quiero pensar que Dios tiene un gran plan para mí, que nos está poniendo a prueba con este pasaje por el mundo de las sombras para entregarnos una luz más potente aún. Quiero creerlo.